La Catena áurea
Jesucristo Rey del universo B
25 de noviembre 2012

Primera lectura: Daniel 7: 13-14
Salmo responsorial: 93:1,1-2, 5
Segunda Lectura: Apocalipsis 1: 5-8
Evangelio: San Juan 18: 33b-37

 

Juan 18,33-37

He aquí el comentario a Juan 18,33-37:

Crisóstomo sobre el Evangelio de Juan. Pilatos, queriendo librarse del odio de los judíos, no prolongó mucho el juicio. Por ello se dice: “Pilatos entró de nuevo en el pretorio, entonces, y llamó a Jesús. Teofilacto. [lo llamó] aparte, porque le parecía muy sospechoso. Y se proponía esclarecer todo exquisitamente sustraído del estrépito que causaban los judíos. Por ello sigue: “y le dijo: ‘¿eres tú el rey de los judíos?’”. Alcuino. Muestra Pilatos con estas palabras que los judíos habían presentado este cargo contra Jesús, que se decía rey de los judíos. Crisóstomo. O Pilatos había oído esto de muchas fuentes. Pero porque no tenía nada que decirle, para que no se alargara la investigación, quiere traer a colación lo que se decía comúnmente. Sigue: “y respondió Jesús: ‘dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?’”. Teofilacto. Sugiere con esto que Pilatos actúa insensatamente y está juzgando con indiscreción. Es como si dijera: “si esto lo dices por ti mismo, muestra los signos de mi rebelión; pero si lo has escuchado de otros, debes investigarlo por la vía ordinaria”. Agustín sobre el Evangelio de Juan. Sabía el Señor tanto lo que él mismo preguntó, como lo que él  habría de responder. Pero quiso decir esto no para enterarse, sino para que se dejara por escrito lo que Él quería que llegara a saberse. Crisóstomo. No pregunta porque ignore, entonces, sino queriendo que Pilatos mismo acusara a los judíos. Por ello sigue: “respondió Pilatos: ¿acaso soy yo judío?”. Agustín. Remueve de sí la sospecha de haber extraído de sus propios recursos lo que había dicho, y para ello muestra que eso lo había escuchado de boca de los judíos. Por eso añade: “tu gente y tus pontífices te han entregado a mí”. Luego, al decir “¿qué has hecho?” le muestra suficientemente que ése es el cargo de que se le hace reo. Es como si dijera: “si tú no afirmas que eres rey, ¿qué hiciste para que te hayan entregado a mí?”. Lo cual supone que no sería de admirar el que fuera entregado al juez con el fin de que se le castigara  quien se declarara a Sí mismo como rey. Crisóstomo. Intenta (1) que Pilatos, que no era un hombre muy malo, vuelva en sí, (2) mostrar también que no es solamente un hombre, sino Dios e Hijo de Dios, y (3), además, disolver la sospecha de que Él quiera usurpar el poder, que es lo que había temido Pilatos.

Por todo ello sigue: “Mi Reino no es de este mundo”. Agustín. Esto es lo que el buen Maestro quiso que supiéramos nosotros. Pero antes nos tenía que demostrar que era vana la opinión de los hombres acerca de su reino, ya fueran esos hombres los gentiles, o ya fueran los judíos, de los que había escuchado eso Pilatos. Es como si supiera que, de haber una causa justa por la que hubiera de ser castigado con la muerte, residiría ésta en haber deseado el reino con ardor; o en que naturalmente hubiera que temer que este reino [de Jesús] pudiera ser contrario ya sea a los romanos, ya a los judíos, pues los que han de reinar a menudo envidian al que está ya reinando. Si, cuando preguntó Pilatos, hubiera respondido esto al punto, habría parecido como si  Jesús estuviera respondiendo solamente a los gentiles que pensaban sobre Él lo que se ha dicho, pero que no estuviera respondiendo a los judíos. En cambio, después de la contestación de Pilatos, queda claro que responde tanto a los judíos como a los gentiles, muy oportuna y competentemente. Es como si dijera: “escuchad, judíos y gentiles, no soy obstáculo para vuestra dominación en este mundo”. Pues, ¿qué es su Reino, sino los que creen en Él? A ellos les dice: “no sois de este mundo”, aunque Él quiera que estén en el mundo. Por ello tampoco dijo aquí: “mi Reino no está en este mundo”, sino “no es de este mundo”. Porque es del mundo todo lo que es de los hombres, todo lo que, aunque haya sido creado por Dios, ha sido generado a partir de la viciada estirpe de Adán. Sin embargo, ha pasado a integrarse en el Reino, y a no ser ya del mundo, lo que, habiendo procedido de allí, ha sido regenerado en Cristo. Pues así Dios nos libró de la potestad de las tinieblas y nos transfirió al Reino del Hijo de su Amor. Crisóstomo. O dice esto porque no defiende el Reino como lo defienden aquí los reyes terrenos, sino que ha recibido de lo alto un Principado que no es humano, sino  mucho mayor y más glorioso. Por eso añade: “si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores desde luego lucharían para que no fuera Yo entregado a los judíos”. Enseña aquí, acerca de su Reino, que en lo que atañe a nosotros está afectado de debilidad, porque recibe su fortaleza de otros servidores. El Reino superior se basta a sí mismo, no necesita de nadie. Entonces, si ese Reino es más grande [que los humanos], fue apresado voluntariamente, porque se entregó a Sí mismo. Agustín. Puesto que había probado que su Reino no es de este mundo, añade ahora “mi Reino no es de aquí”. No dijo: “no está aquí”, porque su Reino está aquí hasta el fin del tiempo, y contiene en sí, mezcladas, la cizaña y la mies. Sin embargo, no es de aquí, porque peregrina en el mundo. Teofilacto. O no dice: “no está aquí”, sino “no es de aquí”, por esta otra razón, porque reina en el mundo y hace uso de su providencia, y dispone todas las cosas según su promesa. Pero no está constituido su Reino de realidades enfermas, sino que está constituido con realidades celestes y antes de los siglos. Crisóstomo. Tomando ocasión de este pasaje, los herejes afirman que Él nada tiene que ver con el estado de este mundo. Pero cuando dice “mi Reino no es de aquí”, no priva al mundo de su providencia y amor, sino que muestra que su Reino no es ni humano ni corruptible.

Sigue: “y por ello le dijo Pilatos: ‘¿luego, tú eres rey?’ Jesús responde: ‘tú dices que soy Rey’”. Agustín.  No porque haya temido confesar que Él es Rey, sino que quedó dicho de tal manera que ni se niegue que Él es rey ni se afirme que Él sea un rey de cuyo reino pueda pensarse que sea de este mundo. Pues se dijo “tú dices”, como si implicara, “tú, que eres carnal, lo dices carnalmente”. Luego añade: “Yo para esto [in hoc] he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad”. No ha de resaltarse esta sílaba de este pronombre que dice “para esto [in hoc] he nacido”, como si dijera “en este asunto he nacido”; sino que ha de corregirse, como si dijera: “para esto he nacido”; como dice, también: “para esto [ad hoc] he venido al mundo”. A partir de lo cual es manifiesto que Él ha conmemorado aquí su nacimiento temporal, por medio del que, una vez encarnado, ha entrado en el mundo. No aquel nacimiento sin inicio por el que ya entonces era Dios. Teofilacto.  O de otra manera. Cuando por Pilatos se pregunta si el Señor es rey, Él responde: “Yo para esto he nacido”, es decir, para esto, que sea Rey, pues en esto mismo que he sido engendrado por un Rey doy prueba de que he de ser Rey. Crisóstomo sobre el Evangelio de Juan. Entonces, si ha nacido Rey, nada tiene sino por haberlo recibido. “Para esto he venido”, dice, “para que dé testimonio de la verdad”, esto es, para que persuada a todos de esto mismo. Y ha de notarse que manifestó su humildad en que, mientras lo acusaban de ser un criminal, guardó silencio, pero entonces habló ante Pilatos, cuando se le preguntó acerca de su Reino, para instruirlo y conducirlo a realidades más altas. También manifestó que no ha hecho nada dolosamente, por esto que dijo, “para dar testimonio de la verdad”. Agustín.  Pero cuando Cristo da testimonio de la verdad, da testimonio de Sí mismo: suya es la voz, desde luego, cuando se dice “Yo soy la Verdad”. Pero como no todos tienen Fe, añade y dice “todo el que procede de la Verdad, escucha mi voz”.  Escucha, ciertamente, con los oídos interiores, esto es, obedece a mi voz. Como si dijera: me cree. Pero lo que dice “todo el que procede de la Verdad” hace referencia a la gracia, por medio de la cual llama, según su propósito. Porque si pensamos en la naturaleza en la que fuimos creados, puesto que la Verdad creó a todos, ¿quién no procede de la Verdad? Pero no a todos se da de la misma Verdad para que obedezcan a la Verdad. Y si hubiera dicho: “todo el que escucha mi voz procede de la Verdad”, se pensaría con razón que uno procede de la Verdad, porque obedece a la Verdad. Pero no dijo eso, sino “todo el que es de la Verdad, escucha mi voz”. Escucha, ciertamente, pero, entonces, no por esto es de la Verdad, porque escuche su voz, sino que escucha su voz porque procede de la Verdad: porque este don que ha recibido procede de la Verdad. Crisóstomo. Al decir esto, atrae, e intenta persuadir a Pilatos a convertirse en receptor de cuanto se ha dicho. Y de tal modo lo captó [Cristo] con estas breves palabras, entonces, que Pilatos llegó a preguntar: “¿qué es la verdad?”. Pues sigue: “le dijo Pilatos: “¿qué es la verdad?”. Teofilacto. Porque a menudo [la verdad] se había esfumado de entre los hombres, y era desconocida de todos, por todo el tiempo en que permanecían incrédulos.

Tomás de Aquino
Traducción de Carlos A. Casanova

La Catena áurea es la obra de santo Tomás de Aquino que le ganó fama en vida, aunque la Suma Teológica sea su obra más conocida póstumamente. Cuando un cristiano lee esta joya de la literatura teológica no puede sino reconocer que es justo el elogio que sobre el santo doctor recoge el Papa León XIII en su encíclica Aeterni Patris: “entre los Doctores escolásticos brilla grandemente Santo Tomás de Aquino, Príncipe y Maestro de todos, el cual, como advierte Cayetano, «por haber venerado en gran manera a los antiguos Doctores sagrados, obtuvo de algún modo la inteligencia de todos»”. La Catena áurea es el más claro testimonio de la veneración de santo Tomás por los antiguos doctores y los Padres de la Iglesia. Es, en efecto, una lección de los Evangelios en la que la mente del Doctor Angélico se manifiesta tan sólo mediante un magistral encadenamiento de comentarios patrísticos de la Escritura.
Derechos de Autor © 2012, Carlos A. Casanova.
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Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/