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Reflexiones dominicales
Jesucristo Rey del universo B
25 de noviembre 2012
Primera lectura: Daniel 7: 13-14
Salmo responsorial: 93:1,1-2, 5
Segunda Lectura: Apocalipsis 1: 5-8
Evangelio: San Juan 18: 33b-37


Cristo es rey de verdad

 

Cristo es rey. Es la fiesta que celebramos este domingo. Por eso, es importante entender en qué consiste su reinado. Y qué mejor manera que escuchar su propia explicación:

“Soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."

El reinado de Cristo es la razón de la Encarnación. Es lo que explica que Dios mismo se haya hecho hombre: “para esto ha nacido”. No sólo para salvar almas y llevarlas al cielo. Cristo se ha encarnado para restaurar el orden de la Creación, roto por el pecado original. Y ese orden consiste en que todas las cosas sean referidas a Dios como su principio, centro y fin, como Alfa y Omega. Todas las cosas le están sometidas: lo grande y lo pequeño, lo íntimo y lo exterior, la personal y lo social. Por eso, todas las cosas y todos los órdenes deben reconocerle como rey.

Contra nuestras opiniones humanas, su reinado no consiste en imponer el propio poder mediante la fuerza, sino en “ser testigo de la verdad”. Las palabras de Cristo son claras: “soy rey, para esto he nacido, para ser testigo de la verdad”. Para Cristo, reinar es testificar la verdad. Pues la verdad de las cosas es su orden a Dios. Cristo no vino a imponer un reino nuevo desde arriba y desde afuera, sino a poner las cosas en su lugar y elevarlas “desde dentro” por la gracia. No destruye la naturaleza de las cosas; al contrario, las ordena a su fin más alto.

Por eso, el súbdito de este rey es, sobre todo, aquel que escucha la verdad. Aquel que abre su inteligencia a la realidad de las cosas, no tardará en percibir que hay un Dios, y que ese Dios es principio y fin de su propia vida. Dios atrae a todos hacia Él simplemente mostrando su propia verdad, porque si realmente la conociéramos, no podríamos desear otra cosa.

Como este reino no es otra cosa que la verdad, los que se niegan a reconocerla también están sometidos a ella, tal como aquel que se rebela contra la ley de gravedad: su rebelión no le impide caerse. Al contrario, hace que su caída sea más grave. Por lo demás, es probable que nunca reconozca que cayó, lo cual lo hundirá todavía más. El castigo de los rebeldes al reinado de la verdad consiste simplemente en que “la realidad les pasa la cuenta”.

El reino de Cristo es, entonces, el reino de la humildad, pues la primera verdad que se nos manifiesta (si estamos abiertos a ella) es nuestra propia pequeñez y la grandeza de Dios. Ante esta verdad no queda sino servir. A Dios, el rey, y a aquellos que él más ama: sus pobres. Es este, entonces, un rey cuya ley libera, cuya obediencia es amor, cuyo único mandato es que seamos plenamente felices, felices de verdad y en la verdad.

Queda claro, entonces, que este reino de Cristo no es sólo interior. Cristo es rey de los corazones. Pero también de las ciudades, los estados, las relaciones internacionales, el mundo y la historia: “Jesucristo es (…) príncipe de los reyes de la tierra”. Aquel que no lo reconoce usurpa su dominio.

Cristo tiene derecho a ser reconocido públicamente como Dios, porque esa es la verdad, y el suyo es el reino de la verdad.

Cristo tiene derecho a que las sociedades se ordenen según la justicia y el derecho, porque esa es la verdad del hombre que Él creó.

Cristo, en fin, tiene derecho a que todos los hombres lo reconozcan libremente y en su propia conciencia como Vía, Verdad y Vida.

Porque Cristo es rey del universo, de las naciones y de los corazones.

 

Gonzalo Letelier Widow

Gonzalo Letelier Widow es Director del Centro de Estudios Tomistas de la Universidad Santo Tomás en Santiago de Chile. El autor contribuirá regularmente a este sitio con un comentario de las lecturas del domingo.
Derechos de Autor © 2012. Gonzalo Letelier Widow. Todos los derechos reservados. Se concede permiso para la reproducción para uso personal o uso parroquial.
Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/