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Encuentro con la Palabra
Meditaciones sobre las Sagradas Escrituras
Santísima Trinidad
3 de junio de 2012

Primera lectura: Deuteronomio 4: 32-34, 39-40.
Salmo responsorial: 33: 4-5, 6, 9, 18-19, 20, 22
Segunda Lectura: Romanos 8: 14-17
Evangelio: San Mateo 28: 16-20


Al fondo de la realidad
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“La voz de Dios hablando.”

En su obra Perdidos en el cosmos, Walker Percy reflexionó irónicamente sobre el extraño destino de los posmodernos que gastan millones intentando enseñarles a hablar a los chimpancés y miles de millones en estaciones espaciales para escuchar atentamente por si nos llega algún eco extraterrestre que pueda hablar con nosotros.

Mientras tanto, nos da vergüenza considerar la posibilidad de un Dios personal y no confiamos de ninguna manera que Dios tenga nada importante que decirnos. Aún más extraño todavía, los seres humanos se preguntan si tienen algo de interés para decirse unos a otros. Nosotros, como Dios, parecemos empobrecidos en esta era de deconstrucción personal. Hasta algunos estudiosos distinguidos pontifican que no hay autor, no hay texto.
Se ponen en duda las cuestiones del universo. ¿Qué hay al fondo de todo? ¿Es el trajín de una maquinaría impersonal condenada a las leyes de la entropía? ¿Es un ciclo sin fín de la naturaleza marcado por la convulsión, el azar evolucionario, y un parálisis final?

El Moisés del Deuteronomio contestó así: “¿hubo jamás, desde un extremo al otro del mundo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?” Lo absoluto no solamente tenía una voz. Era padre y madre de nosotros, protector, cuidador, y guía. No éramos mero flujo de eones silenciosos ni una excrecencia del cosmos y de la Tierra. Somos hijos de Dios.

San Pablo les escribió a los romanos que nuestra reacción al universo y a sus orígenes no era ni esclavitud ni miedo ante las fuerzas impersonales de la materia y de la historia, sino una relación íntima de llamar a un padre adoptivo “Abba.” Somos herederos completos del Dios que no tenía que nombrarnos herederos, pero eligió libremente entrar en nuestras vidas de manera muy íntima. Tal vez por eso los padres adoptivos muestran de un modo supremo la total gratificación y generosidad de un Dios que desea derramar abundantemente su vida sobre nosotros.

Nosotros los cristianos, con nuestros hermanos judíos e islámicos, encontramos a un Dios que habla. Pero lo que distingue de verdad nuestra fe es la manera en que nuestro Dios nos habla y lo que nos dice.

En Jesús, adoramos a un Dios cuya palabra se expresa en carne y hueso. Y lo que nos revela es esto: Dios es un ser que busca relacionarse, una realidad personal. En Dios hay un conocer y un amar mutuos, de ser conocidos y amados. Como seres humanos, con nuestro deseo insaciable por saber y amar, somos hijos adoptados a esta realidad de un Dios interpersonal y Él nos envía a compartir esta realidad con otros.

"Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo."

Este encargo a los apóstoles al final del Evangelio de San Mateo, aunque se añadiera más tarde a los textos más antiguos, es una fórmula trinitaria, muy parecida a las referencias en las epístolas de San Pablo al “Espíritu, Señor y Dios” en las dos epístolas a los corintios. Se encuentra en doxologías escritas desde los tiempos de Justino hasta San Basilio y se representa en oraciones y artefactos del segundo hasta el cuarto siglo. No brotó como una doctrina trinitaria completa “de un sólo Dios en tres personas” hasta finales del siglo cuatro. Las devociones y las fiestas eucarísticas comenzaron en Francia e Italia durante los siglos ocho y nueve. Y en el siglo trece, Santo Tomás de Aquino la dio una forma teórica exquisita. Todo esto ocurrió antes de que se aprobara la fiesta de la Santísima Trinidad en Roma en 1331.

Hoy, conmemora tanto nuestra fórmula antigua del bautismo como nuestro saludo eucarístico: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2ᵃ Cor. 13:13).
La larga relevación histórica de nuestra fe trinitaria tiene un papel importante en nuestra lucha dramática por la razón de ser y del destino humanos. Actúa de forma estratégica en la gran competición por la lealtad de nuestra mente.
¿Son la objetividad, la substancia, la materia y la fuerza las categorías finales de la existencia? O ¿hay algo más? ¿Alguien más? ¿Otros más? ¿Es mudo el cosmos? O ¿se dirige a nosotros como la voz de Dios?

En Perdidos en el cosmos, Percy termina con una fantasía en que un extraterreste se comunica de veras con la astronave Tierra . Una señal contínua nos pregunta:

Aló, aló. ¿Me oye? ¿Me oye? ¿Le pasa algo? ¿Cómo pasó? Si le pasa algo, ¿ha buscado ayuda? Si la ha pedido, ¿llegó? Si llegó, ¿la aceptó? ¿Cuál es su nivel de conciencia? ¿Es consciente? ¿Es consiente de su propio ser? ¿Sabe quién es? ¿Sabe lo que está haciendo? ¿Ama? ¿Sabe amar? ¿Le aman? ¿Odia? ¿Me entiende? Vuelva. Repito. Vuelva. Vuelva. Vuelva.

Nuestra celebración de la Santa Trinidad no es únicamente una afirmación del credo que una comunidad de personas está al fondo de la existencia. También es una conmemoración de nuestro origen y misión: el Dios personal de quien venimos, el Dios que nos llama a volver a casa.

John Kavanaugh, S. J.
Traducción de Kathleen A. Bueno, Ph.D.

El P. Kavanaugh es profesor de Filosofía en Saint Louis University, St. Louis, Missouri.

Derechos de autor © 1996 por John F. Kavanaugh. Todos los derechos de autor están reservados. Se usa con el permiso de Orbis Books, Maryknoll, New York 10545-0308

THE WORD ENCOUNTERED: Meditations on the Sunday Scriptures
Orbis Books, Maryknoll, New York (1996), pp. 61-64.
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Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
[“Clip Art” religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a:
http://www.ltp.org/