Homilía
11º domingo del tiempo ordinario
16 de junio de 2013


Primera lectura: II Samuel 12: 7-10
Salmo responsorial 32:1-2, 5, 7, 11
Segunda lectura: Gálatas 2: 19-21
Evangelio:San Lucas 7: 36-50

Las Discípulas en Lucas

Las mujeres que aparecen en el Evangelio de Jesucristo narrado por Lucas son discípulas totalmente iguales y a veces mejores como seguidores de Cristo que los varones que están a su lado. La mujer que aparece en la misa de hoy es un ejemplo de esto; no conoce el miedo. Ella no tiene pena por lo que otros dicen de ella. Ella va a cumplir lo que ella ve como necesario en su relación con Jesús; le lava los pies con sus lágrimas y los seca con cabello. Las críticas de los demás no le pesan; ella sigue con su trabajo de amor.

A veces no notamos tanto la presencia de mujeres presentada por los otros evangelistas, pero Lucas no permite que ellas se pierdan de su narración. A veces tienen nombre y a veces no. Pero sí, están presentes en todo. No verlas es problema, no de Lucas, sino de un prejuicio nuestro que las hace invisibles.

Aparecen en este capítulo, no sólo la mujer tan importante de la historia central sino otras mujeres, las que acompañan a Jesús en toda su caminata por los pueblos de Judá, Samaria y Galilea. ¿Qué de las setenta y dos parejas enviadas por Jesús a tocar puertas y comenzar el proceso de la evangelización? ¿Podemos tragar el cuento que todos ellos son varones? Son parejas, marido y mujer, como en las comunidades de nosotros. Sería ridículo pensar que varón acompañara a varón en esos ministerios para las familias de la comunidad. La mujer prestaba su propia confianza a las mujeres de las casas y, sin la aprobación de las mujeres de casa, la misión de la visita no tendría el efecto deseado por Jesús.

¿Y qué de Cleofás y la persona que se escapa con él de Jerusalén a su casa en Emaús, los dos que aprecian la presencia del Señor al partir el pan? ¿Es probable que dos varones vivirían en la misma casa? No lo creo. No se da un nombre para esta persona porque la esposa de un hombre en Palestina se conocía por el nombre de su marido.

¿Y se celebra la presencia de Marta y María, las dos hermanas de Betania, no sólo para comidas preparadas, sino como discípulas que se sientan a los pies de Jesús para absorber lo que Él dice y comprometerse en su misión del Reino de Dios en el mundo.

¿Qué pensamos de todas las mujeres que se comprometen y trabajan en las parroquias de nuestra Iglesia? ¿Son apreciadas como es debido? Se ve claramente que las actitudes de sus párrocos y obispos les ofrecen poco de lo que merecen tener de autoridad y oportunidad de ministerio en su Iglesia.

Según el evangelio de hoy, pregunto a nuestra Iglesia: ¿Honramos o no el Evangelio sin sexismo, racismo y privilegio económico que nos ofrece San Pablo (Gálatas 3, 26-28)? Si no, ¿qué clase de Cristiano somos actualmente?

Donaldo Headley

Donaldo Headley se ordenó al sacerdocio en 1958. Se graduó con MA en filosofía y STL en teología de la Facultad Pontificia del Seminario de Santa María del Lago en Mundelein, Illinois.
Derechos de Autor © 2013, Donaldo Headley.
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Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/