Domingo > Reflexiones en español > Reflexiones > Homilía


Homilía
Decimoquinto Domingo
del Tiempo Ordinario B
11 de julio, 2021
Donaldo Headley


Los Animos

Es posible perder el sentido cuando Marcos nos explica lo que llevaban los discípulos en su misión evangelizadora. Ellos andaban con sólo un abrigo para el frío, sin morral, sin comida, sin dinero. Porque nosotros andamos con tantas cosas, pensamos que lo que él nos quiere decir sólo concierne la pobreza esperada del evangelizador; pero hay algo más.

La cultura e historia de cada cual dan riquezas al Evangelio, dándole sentido hoy mismo.

Para las vacaciones llevo muchas cosas innecesarias. Al viajar con motivo de trabajo, voy con poquitos chécheres; nunca me falta nada.

Marcos nos dice que el evangelio no se mejora por las cosas cargadas ni crece nuestro ánimo por posesiones, sino por lo que somos y podemos llegar a ser. No somos arañas, llevando por fuera la espina dorsal, sino, teniéndola por dentro, somos seres con un presente y con sueños del futuro.

Marcos habla claramente y nos deja con preguntas. ¿Quiénes somos, qué es lo que nos preocupa y cómo actuamos en el mundo que nos rodea?

Marcos también se preocupa por nuestra manera de acercarnos a los demás. Espera vernos con relaciones desarrolladas, no de lejos, sino de cerca, aceptando lo que los demás nos quieren dar y compartiendo lo que somos con ellos. Él cuenta con nuestro compañerismo como fundamento del Evangelio práctico.

No debemos confundir los detalles de nuestra vida con el mensaje evangélico. La Buena Nueva abre la historia de los pueblos a la presencia del Dios que nos invita a organizarnos y hacernos responsables de la vida. Esto será posible sólo si el anuncio, la noticia de la Resurrección del Señor, este aviso de que todo será posible, toma lugar en el contexto de la cultura y las posibilidades históricas de todo pueblo que abraza a Dios, el dueño del mensaje.

El siglo dieciocho, época de la misión de Mateo Ricci en la gran China y de los Padres Jesuitas en las reducciones paraguayas, revela una Iglesia Católica afligida de las mismas corrupciones que frustraron la vida y la sociedad de toda Europa. La jerarquía destruyó, no sólo los mejores ministros del Evangelio, sino las misiones con que celebraban la luz evangélica en comunidades indígenas. Los Papas de ese entonces apoyaron sin condición el colonialismo y el esclavismo promovidos por sus primos, los reyes Borbones (y bribones).

El Evangelio nunca da un mensaje secreto a uno solo. Tal entendimiento nos traería al borde de la herejía eclesiástica más antigua, el Gnosticismo. La gloria del Evangelio existe, no por secretos dados a unos cuantos, sino por un proceso que se identifica con un modo compartido de vivir. La Buena Nueva debe ser la coyuntura entre los sentimientos, el entendimiento y nuestras acciones, haciendo posible la creación libre de un mundo justo y amoroso como el que Dios siempre quería desde el primer amanecer. Cualquier realidad que oprime o limita la vida humana, entonces, no podrá ser de Dios.

Por esto, no tenemos excusas para no ser o no hacer. Si un pueblo rechace su propia grandeza, u otro pueblo, por violencia o engaño, se la quite para que la vida y voz de Dios no se reflejen en ellos, el mismo proceso del Evangelio se apaga.

Esto puede ser el peligro más grande en la Iglesia de hoy. Los líderes hablan del diálogo, pero, a la hora de decidir, se excluyen los feligreses de la decisión. Todo huele a Julio IIº quien, montado a caballo, llevaba la guerra a sus paisanos italianos o a Alejandro VIº quien mandaba a quemar la literatura maya.

La cultura e historia de cada cual dan riquezas al Evangelio, dándole sentido hoy mismo. La poesía o el baile, la comida y la familia, las luchas y alegrías del inmigrante no vacían, sino alimentan nuestra Iglesia. ¿Entendemos o no que la Iglesia no se recibe del pasado, sino que se descubre surgiendo del momento actual en que compartimos con otros la experiencia de la Resurrección de Cristo?


Donaldo Headley

Donaldo Headley se ordenó al sacerdocio en 1958. Se graduó con MA en filosofía y STL en teología de la Facultad Pontificia del Seminario de Santa María del Lago en Mundelein, Illinois.


Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org