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Reflexiones
17º domingo de tiempo ordinario
27 de julio de 2014


El Reino

Mi madre (que nació en 1903) de joven trabajó de secretaria en un banco en una ciudad grande de E.U. Narra que a veces los clientes que vivían en regiones rurales le entregaban el dinero que querían depositar mezclado con tierra mojada; hasta el momento de depositarlo lo enterraban en la tierra para frustrar a los ladrones. En el siglo XXI tal acción hoy parece inconcebible en una nación rica. Pero todavía se practica en muchas partes y en tiempos de Jesús eran una costumbre común.

El evangelio de hoy nos da una parábola doble: el reinado de Dios se parece a un a) labrador que descubrió un tesoro que alguien habían escondido en la tierra b) un negociante en perlas finas que descubrió una incomparable. En los dos casos dedican toda sus esfuerzos a conseguir el tesoro.

Jesús al mismo tiempo describe su propia actitud hacia la vida y nos invita a imitarlo. Antes que nada, ¿qué es este "reino de Dios" tan deseable? Primero no es un lugar. Segundo existe aquí en este mundo (aunque llegará a su perfección en el mundo venidero). Tercero, es más que una simple actitud o una series de acciones piadosas. Quien vive no para sí mismo/a sino para Dios está en el Reino de Dios. El vivir en su Reino requiere una orientación práctica de tu vida; es algo tan concreto y palpable como un tesoro escondido o una perla fina. Los que están dispuestos a sacrificarse por lo que les llena de gozo - la voluntad de Dios - viven en su Reino. Algunos miembros de la Iglesia viven allí, otros no. Algunos que aparentemente no conocen a Dios viven en su Reino.

Anoche tuve la oportunidad de visitar y observar una reunión de una organización llamada Comité Ecuménico para la América Latina. Después de trabajar todo el día estos hombres y mujeres se juntaron para planear una conferencia sobre los derechos de los niños que solos salen de varias repúblicas centroamericanas y - arriesgándose por escaparse de condiciones indescriptibles en su patria - viajan encima de los vagones que los trenes de carga que pasan por México rumbo a E.U. Por un par de horas planearon los detalles: donde, cuando, cómo financiar el evento, promoción, micrófonos y demás materiales, en fin: un montón de pormenores prácticos.  Y ¿por qué?    Para informar al público norteamericano acerca de esta tragedia humana e inspirarlos a comunicarse con sus representantes y motivarlos a defender a estos niños indefensos. Y ¿cuál es su motivo? sacrificar "su tiempo" (como si fuera una posesión personal) y sus comodidades para luchar por sus hermanos en Cristo siguiendo lo que leemos en Mt 25:35-36: quien ayuda al necesitado ayuda a Jesús. Lejos de sentirlo como sacrificio o algún deber pesado, llenaron el salón con una alegría que sale del corazón que palpita en unión con el de Cristo. Ellos - cristianos católicos y no-católicos - encontraron un tesoro que es el Reino - el caminar tomados de la mano con Jesús - y nada ni nadie se lo arrebatará.   

P. Richard Vogt, S. J.

El ministerio del P. Richard Vogt, S. J., es con la comunidad hispanoparlante de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en St. Louis, MO.
Derechos de Autor © 2014, Richard Vogt.
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Se concede permiso para la reproducción para uso personal o uso parroquial.

Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/