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La Palabra que nos compromete
17º domingo de tiempo ordinario
27 de julio de 2014


La sabiduría más elevada
 
"Un corazón sabio y comprensivo."

Algunos sabios bien conocidos han escrito que los deseos fundamentales de la existencia humana son el orgullo del poder, la acumulación de dinero, y la experiencia del placer.  Intelectuales como Hobbes, Ayn Rand, Machiavelli, y el marqués de Sade han construido grandes ideologías sobre los objetivos que compiten  en la vida: el sexo, el poder, y el dinero.  Esta opinión no se limita a los teóricos de la torre de marfil; se expresa en el lenguaje de la gente normal y corriente cuando recurren a los motivos “reales” que se esconden detrás de todas las acciones de los seres humanos: “Hay que ir a lo suyo,” “A todos nos interesa ganar dinero,” “Todo el mundo va en busca de amoríos.”

Los miles de millones  de dólares que se gastan en la publicidad suponen, de manera bastante exitosa, que la base de todo sentido y valor, son las cosas materiales, el privilegio, y la autocomplacencia.  Un anuncio de computadoras proclama que se puede “satisfacer el deseo del poder y dinero,” en una nueva reconstrucción de los votos religiosos antiguos.  Reformulaciones de la frase de Descartes “Cogito ergo sum,” salen como “Deseo, luego soy,”  “Voy de compras, luego soy,” “Gano, luego soy.” Yamaha dice “Gana al prójimo.”  La empresa Nike ha montado toda una campaña publicitaria basada en celebrar el placer: “Somos todos básicamente hedonistas.  Es lo que nos hace seres humanos. Lo que todos  deseamos, lo que siempre hemos deseado es pasarlo bien.  Si le da placer, entonces hágalo.”

No fue un charlatán de marketing, sino el Dios de Salomón quien le ofreció en un sueño, “Pídeme algo y te lo daré.” Al final, Salomón no buscaba pasarlo bien.  Mientras la mayoría de la gente pediría felicidad o algún objeto preciado que se identifica con una satisfacción total---desde luego, el sueño de los anunciantes---Salomón pidió sabiduría.  Tal vez por esto Dios parece sorprenderse (si es que Dios puede sorprenderse) del hecho que el deseo más profundo de Salomón no fuera ni vivir muchos años, ni hacerse rico ni vencer a los enemigos, sino tener un corazón que supiera distinguir entre el bien y el mal.  Salomón, famoso por su riqueza, encontró el tesoro verdadero en un corazón sabio y comprensivo.  Saber diferenciar el bien del mal le hizo feliz.

¿Cuál es nuestro tesoro que una vez descubierto vale todo lo que podemos vender o cambiar?  ¿Cuál es la perla de gran precio por el cual sacrificaríamos todo?  De esto se trata el reino de Dios del evangelio: del deseo de nuestro corazón, del anhelo existencial más profundo.

Algunas personas buscan el placer en toda variación imaginable.  Les deja saciadas pero inquietas.  Algunos construyen altares a los egos del poder.  Se mueren solos, sin amor y compasión.  Otros recogen sus cosas para morir, como el ciudadano Kane de las películas, vacíos de sustancia.

Hace mucho, Salomón soñó que se podría encontrar una sabiduría más elevada y una alegría más profunda.  No se obtendrían ni acumulando cosas materiales, ni amasando placeres terrenales, ni  dominando a los demás, aunque todo esto se le daría en un momento oportuno.  Su deseo más profundo fue encontrar un bien que valía la pena amar.  Su gran esperanza fue saber lo que es justo y poder hacerlo.  Dios vio que tenía esta sabiduría más elevada, esta perla de gran valor, y le concedió a Salomón su deseo.

Con razón se le recuerda a Salomón no por la riqueza de sus minas, sino por los tesoros del corazón.


John Kavanaugh, S. J.
Traducción de Kathleen Bueno, Ph.D.

El Padre Kavanaugh era professor de Filosofía en la Universidad de San Luis, Missouri. Su prematura muerte ha sido muy dolorosa para todos aquellos que le trataron en su vida.
THE WORD EMBODIED: Meditations on the Sunday Scriptures, Cycle A.
Orbis Books, Maryknoll, New York (1998), pp. 89-90.
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Derechos de autor © 1998 por John F. Kavanaugh. Todos los derechos de autor están reservados. Se usa con el permiso de Orbis Books, Maryknoll, New York 10545-0308

Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/