Domingo>Reflexiones>Kavanaugh



La Palabra que nos compromete
23º domingo de tiempo ordinario
7 de septiembre de 2014


Los Desafíos de Convivir
 
"Ve y repréndele."

Como si estuvieran especialmente conscientes de lo que exige la vida de la comunidad cristiana, las sagradas escrituras del ciclo A del leccionario presentan este mes colecciones de virtudes contrastadas, ya que unas promueven buenas relaciones y otras los vicios que las destruyen. Estar dispuestos a comunicar y a perdonar mejora la vida de fe comunitaria. Los celos y la envidia, como veremos en las próximas semanas, destrozan las comunidades.

La vida comunitaria, ya sea de una familia, de grupos sociales, de comunidades religiosas, o de la misma Iglesia, es el terreno de pruebas de la fe. Santa Teresa de Ávila creía que las relaciones entre los miembros de una comunidad indicaban más sobre la relación de las personas con Dios que las alturas de la oración mística.

La activista Dorothy Day entendió bien que la injusticia y la explotación abundaban tanto en las pequeñas comunidades de servicio como en los imperios políticos.

Y Jean Vanier, tan dedicado a la gente marginada como cualquier persona pudiera estarlo, ha dicho varias veces que requiere mayor caridad y humildad llevarse bien con los colegas que con los desconocidos discapacitados.

San Pablo les recuerda a los fieles de Roma que el amor que se pone a prueba con una relación directa con el prójimo, cumple todas las leyes. Hasta los pecados más graves como el adulterio, el asesinato, y el robo son variaciones de las decepciones domésticas del engaño, el abuso y el egoísmo.

En cada caso, lo que ocurre es una falta de amor, un daño al prójimo. Por eso, nuestro único deber, nuestra deuda exclusiva es amarnos los unos a los otros.

En el Evangelio de hoy, se nos presenta una perspectiva práctica de las relaciones comunitarias:

“Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. . . . Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.” Sólo se debe decir a la iglesia entera después de llevar acabo estos cuidadosos encuentros. Luego, si sigue impenitente, aléjese de la persona.

Parece ser bastante fácil.

El problema es que depende de maneras de actuar que son difíciles de conseguir. Normalmente, no nos agrada enfrentarnos con otra persona, especialmente cuando se trata de una persona con quien no nos llevamos bien.

En algunos casos, pasan años antes de que una familia se enfrente con el problema. A menudo, el rencor o los resentimientos dentro de una comunidad mueren con las personas que los iniciaron en vez de resolverlos en conversaciones privadas. Se comentan los delitos de los amigos o parientes con todo el mundo menos con el acusado o la acusada.

Buscar la verdad con otra persona nos intimida porque nos obliga a enfrentarnos con otro ser que no se puede reducir a nuestros propios deseos e ideas. Podemos intentar convertir a los demás a nuestro modo de ser, pero fracasamos. En vez de hacer el esfuerzo, ignoramos la verdad.

Pero si queremos de verdad a otra persona como “otro ser” y no como un mero instrumento de nuestra voluntad, experimentamos la auto-trascendencia necesaria en nuestra relación con Dios.

Entonces, ¿es de extrañar que lo que atamos y desatamos en la tierra quede atado y desatado para siempre? Nuestras relaciones humanas reflejan nuestra relación con Dios. Cuando nos encontramos el uno al otro—no solamente al rezar—Jesús está allí en medio de nosotros.


John Kavanaugh, S. J.
Traducción de Kathleen Bueno, Ph.D.

El Padre Kavanaugh era professor de Filosofía en la Universidad de San Luis, Missouri. Su prematura muerte ha sido muy dolorosa para todos aquellos que le trataron en su vida.
THE WORD EMBODIED: Meditations on the Sunday Scriptures, Cycle A.
Orbis Books, Maryknoll, New York (1998), pp.98-99.
Para comprar o aprender más sobre libros del P. Kavanaugh,
vaya a http://www.maryknollmall.org/ y escriba Kavanaugh en el enlace de búsqueda.
Derechos de autor © 1998 por John F. Kavanaugh. Todos los derechos de autor están reservados. Se usa con el permiso de Orbis Books, Maryknoll, New York 10545-0308

Arte de Martin Erspamer, O.S.B.
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org/