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Sintiendo y Pensando en Fe
Vigesimosexto Domingo
del Tiempo Ordinario B
29 de septiembre, 2024
Sindy Collazo

Los Verdaderos Profetas de Dios

Para conocer a Dios, cultivamos una relación con Él. Esto nos facilita reconocerlo. Y poco a poco, comenzamos a sorprendernos de las fuentes que nos revelan al Dios verdadero.  Si conocemos las verdades fundamentales de Dios, podemos reconocerle, aunque no le den crédito a Dios por su gracia.

Dios es amor, verdad y vida; Dios es paz, justicia y misericordia.  Entonces, donde quiera que veamos estos atributos, allí Dios se está manifestando; allí podemos ver a Dios. Porque Dios es consistente en sus verdades y no se contradice.

Reclamar creer o representar a Jesús, pero distorsionar su imagen, tiene consecuencias graves.

Es un grave error limitar a Dios, porque Dios no tiene límites. Dios no está limitado a un lugar, o un grupo, o un país. Dios no necesita nuestro permiso o nuestra aprobación para manifestarse y derramar su gracia.

 Y si Cristo fundó la iglesia, no fue para hacernos creer que solo allí se encontraría a Dios, sino que ella sería un punto de referencia, para que el resto del mundo realice que Dios también está presente en sus vidas. Si creemos en tener comunidades de fe, como nuestra iglesia, es para facilitarnos el progreso en precisamente identificar dónde está Dios en el resto de nuestras vidas. Para crecer en nuestro conocimiento y nuestra relación íntima con nuestro creador.  Y nuestra facilidad de conocerle se expande, para reconocerle en toda la creación y toda criatura. Y poder, como consecuencia, conectar los puntos para todos los demás.

Reconozcamos nuestra deficiencia. Nuestro conocimiento de Dios no es perfecto (aunque algunos lo crean con voz alta, autoritaria y soberbia).

El conocimiento de otros sobre Dios no es perfecto tampoco. Eso no quiere decir que Dios no se asome en sus vidas y revele su verdad a ellos también.

Hay personas que nos ayudan a conectar con Dios y con quien Dios es. A esas personas les podemos llamar profetas. Los profetas resuenan en nosotros las verdades de Dios y de vivir en la presencia de Dios. Ahora, no necesariamente a todos los profetas les llamamos católicos y algunos ni siquiera podemos llamarle cristianos.

Por ejemplo, podemos ver como Dios se revela a través de un hindú como Gandhi. Cuando Gandhi dice “mi vida es el mensaje” puede compararse con San Francisco de Asís que dijo: “Predica y si es necesario usa palabras”. O podemos hablar del rabino judío, Abraham Joshua Heschel y su amplio trabajo frecuentemente citado por cristianos. Una de mis favoritas dice: “Cuando yo era joven, admiraba a la gente inteligente. Ahora que soy viejo, admiro la gente amable.” Que nos habla de la prioridad del amor. O del filósofo chino Confucio quien dijo: “Quien aprende, pero no piensa, está perdido. Quien piensa, pero no aprende, está en grave peligro.” 

Al igual que le hicieron a Moisés y a Jesús, hoy, muchos también quieren crear un escándalo si alguien hace referencia a la sabiduría o las virtudes de personas de otras religiones o filosofías.  Al decir que estamos de acuerdo con un dicho de Gandhi, no quiere decir que estamos en peligro de convertirnos al hinduismo, sino que reconocemos a Dios actuando también allí. Que resuena con las verdades que conocemos de Dios.

Y cuando venga un joven “Josué” como le pasó a Moisés y diga: “Señor mío, prohíbeselo”.  Podamos también responderles como Moisés respondió: “¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor”.

Ojalá que podamos darnos cuenta, y con frecuencia, de las múltiples maneras en las que Dios se revela en este mundo.

Donde quiera veamos gente que ama, Dios está allí. Donde quiera veamos gente que practica la paz, la misericordia y la justicia, Dios está allí.

Esto pasa también dentro del mismo cristianismo. Diversos grupos cristianos adoptan diferentes estilos, disciplinas, conceptos de Dios, y tienen diferentes prioridades que muchas veces no son las nuestras. Más en todos ellos, Dios también desea revelarse. Y aun no estando de acuerdo con ellos en mucha de la doctrina, moralidad, y teología.  Aun así, reconocemos que no tenemos un contrato exclusivo con la gracia divina y nos hacemos eco a las palabras de Jesús en el evangelio: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor.”

El otro lado de la moneda es, poder discernir aquellos que están en nuestra contra. Reclamar creer o representar a Jesús, pero distorsionar su imagen, tiene consecuencias graves. Jesús nos da una manera sencilla de cómo examinar a la gente y descubrir la verdad. Tenemos que observar cómo tratan a los humildes y a la gente sencilla. Jesús nos dice: “Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.”

Estamos llamados a reconocer a los falsos profetas, que son “ocasión de pecado” para los sencillos. Sembrando odio, mentira, muerte, violencia, injusticia, racismo, prejuicio, venganza en nombre de Cristo.

Por eso es importante tener nuestra vista fija en los atributos de Dios: amor, verdad, vida, paz, justicia, misericordia. Esto nos abrirá a reconocer los profetas de este mundo, cristianos o no. Allí Dios se está manifestando; allí podemos ver a Dios y darle gloria.

Dios me los Bendiga y Seamos Santos.



Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org