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La Espiritualidad de las Lecturas
Trigésimo segundo domingo
del Tiempo Ordinario A
12 de noviembre, 2023
John Foley, SJ

Contradicciones humildes

¿Cómo puede ser que las preguntas “típicas” de los niños se transmiten de generación en generación? Cuando yo tenía seis o siete años, nuestro coche familiar estaba a medio camino a Colorado, y yo recuerdo perfectamente haberle hecho a mi mamá esa famosa pregunta, “Mamá, ¿hemos llegado ya?” Era una verdadera pregunta para mí; no citaba a nadie más.

O por lo menos eso pensé.

Nuestras almas anhelan la entrega tierna, generosa y cariñosa que Dios nos tiene reservada.

Ahora que soy mayor, he oído un sinnúmero de veces a los niños hacerle esa misma pregunta a sus padres, en exactamente las misma palabras. A lo mejor es por instinto, como el de los ganzos que vuelan hacia el sur, o el de los pájaron que arrancan gusanos de la tierra.

Como seres humanos, a medida que nos maduramos aprendemos a esperar, a vivir con el “todavía no.” Eso se llama “la gratificación postergada.” Por ejemplo, puede ser que yo deseo estar en casa, pero para llegar ahí de mi trabajo tengo que caminar a la parada del bus, esperar para el bus #10, pagar, estar parado hasta que haya un asiento disponible, sentarme por fin, esperar más, bajarme, caminar 50 cuadras (o eso parece), abrir mi puerta y por fin, elevar mis pies y relajarme. Algunos días esta rutina me molesta, pero generalmente “me acostumbro,” como quien dice.

Pero en realidad no deberíamos acostumbrarnos demasiado. Ese es el tema de las lecturas para hoy. Ya que no somos niños, nos podemos perder la alegría o el gozo que debemos experimentar cuando por fin realizamos nuestra meta, porque por tanto tiempo nuestra mente se ha enfocado en otras cosas. ¿Te acuerdas de saborear la comida cuando por fin te traen la cena en un restaurante? ¿Te acordaste de disfrutar de todos los detalles de un amigo que hacía un año que no habías visto?¿O permites que una falsa demora sofoque tu deseo y la satisfacción?

La Primera Lectura para este domingo nos recuerda hermosa y tranquilamente que debemos aguardar al Señor al amanecer; mantener vigilia porque La Sabiduría (El Espíritu Santo de Dios) busca a los que la esperan. La Sabiduría de Dios “en los caminos se les muestra benévola y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.” El Salmo Responsorial se atreve a nombrar nuestro anhelo de Dios. Dice el antífono, “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.” Y el Evangelio repite, permanezcan vigilantes. Hagan los preparativos. No sean necios. No se olviden de estar preparados.

Seamos sinceros. Tú y yo deseamos a Dios sobre todas las cosas. En el centro de nuestras almas hay una sed que nunca se saciará a menos que el Dios de toda la creación venga en persona para ser el agua de la vida para nosotros.

Vivimos como la tierra reseca sin agua. Hay enormes grietas en nuestra superficie. Nuestras almas anhelan la entrega tierna, generosa y cariñosa que Dios nos tiene reservada—no como un huracán ni como un diluvio, sino como una madre con su criatura.

  “Tu gracia vale más que la vida,” le dice el salmo a Dios.

¿Pero cómo es eso? La vida es tan importante para nosotros que peleamos como ratas atrapadas cuando algo la amenaza. Aun así, a pesar de todos nuestros esfuerzos, la tierna bondad de Dios es un bien muy superior a cualquier otra cosa, incluyendo la vida misma. Vale la espera, por larga que sea.

Por lo tanto, necesitamos emocionarnos como niños. Podemos decir, “Yo deseo,” como hacen los niños. Pero al mismo tiempo tenemos que mantener la calma, como adultos. Sabemos que cuando nuestros deseos se frustran sólo necesitamos esperar la Sabiduría, quien nos espera a nosotros.

Juan Foley, SJ

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Fr. Juan Foley, SJ



Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org