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La Espiritualidad de las Lecturas
Cuarto Domingo de Cuaresma
14 de marzo, 2021
John Foley, SJ

Escuchar la luz

Ignorar a Dios no puede ser bueno. Todos lo sabemos. Pero las lecturas para este cuarto domingo de Cuaresma lo hacen muy claro.

La Primera Lectura dice que la gente de Judá “multiplicaron sus infidelidades,” adorando dioses falsos, contaminando el sagrado templo, dándole la espalda al Dios verdadero. Lee la primera lectura para saber los terribles detalles.

Compasivo con su pueblo, Dios les envía a los profetas para avisarlos. Pero se burlaron de los mensajeros de Dios y despreciaron sus palabras. Se negaron a escuchar. Como dice la lectura, “ya no hubo remedio.” El pueblo fue condenado por sus propias acciones. El amor de Dios permaneció constante, pero el del pueblo no.

Así que los invasores los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey por setenta años, hasta que el buen rey Ciro conquistó Babilonia y los liberó.

Escucha la luz. Escucha a Dios durante esta Cuaresma.
Nuestro salmo responsorial este domingo es uno de los más conmovedores, el exquisito salmo 137. Relata como el pueblo, cautivo en tierra extranjera, llora. Se niegan a cantar los cantares de Sión porque estaban separados de todo lo que preciaban, lo habían perdido todo--por su propia infidelidad. Para ellos, se había apagado ya la luz de la vida.

Pero, en realidad, ellos habían preferido las tinieblas a la luz.

El Evangelio de san Juan nos dice que el que está condenado “no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.” Dios no desea condenar, pero nosotros mismos nos condenamos por ignorar a Dios. Al final de este pasaje del Evangelio hay un mensaje muy sabio e interesante que de hecho resume el significado de todas las lecturas:

la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

Estas palabras exponen el verdadero corazón del pecado. La luz ilumina demasiado. Nos da vergüenza. Nos escondemos, y ocultamos nuestra perversidad. Pero...

... estamos hechos para buscar la luz.

Si me permites, voy a compartir contigo una fábula poética que compuse hace años. Ojalá que te ayude a comprender las lecturas para este domingo

Érase una vez una ciudad construida a la plena luz del sol.
Allí abundaban el calor y la risa.
Los recuerdos del día permanecían durante la noche
hasta que el sol saliera de nuevo.

Pero una mañana El Miedo dijo que la luz era demasiado brillante,
Se veía demasiado de la verdad.
¿Cómo podemos fingir ser lo que proclamamos ser
si la luz lo revela todo?

Así que se construyeron muros y se prohibieron las ventanas
y el día ya no podía permanecer.
La ciudad clamó: O sol, nos has abandonado.
Entre las tinieblas nos hemos vuelto ciegos.

Pero afuera el sol seguía brillando,
con su calor, sus risas y su amor.
Iluminaba los muros,
brindándoles calor,
mientras que dentro de la ciudad, el alma empezó a perforar el muro.

Por ese agujero entró un rayo de luz,
luz de risas y de cariño.
Silenciosa y suavemente, casi como la primavera,
el amor se abrió, floreció y creció. *

Escucha la luz. Escucha a Dios durante esta Cuaresma. Deja que el amor florezca y crezca en ti

 *Poema © John B Foley SJ, 1980
Todos los derechos reservados


Juan Foley, SJ

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Fr. Juan Foley, SJ



Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org