Por la Iglesia: que vivamos como el Pueblo Escogido de Dios, ofreciendo el sacrificio de servicio como sacerdocio real y una nación santa.
Para profundizar nuestra relación con Jesús: que Cristo sea nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida cada día.
Para la gracia de la fe: que nos confiemos en Dios para cumplir las obras de Cristo como instrumentos del amor de Dios y de sus bendiciones para la familia humana.
Por todos que quieren conocer a Cristo: que el Espíritu les guíe a apreciar las obras de Dios en sus vidas y en el mundo alrededor como señales de su amor y su presencia.
Por todas las madres y por las que han sido madre para con nosotros: que Dios les cuide, les bendiga con todos los bienes y les llene sus corazones con la paz.
Por los que cuidan a la viudas, a los huérfanos y a los pobres y a todos los olvidados de nuestra sociedad: que Dios les renueve sus corazones y les fortalezca sus espíritus para seguir su servicio.
Por los diáconos: que sirvan con todo corazón a todos los necesitados en su cuerpo, mente y espíritu, para seguir a Cristo quien vino a servir.
Para una nueva temporada de las obras de la fe: que estemos atentos a cumplir las obras de Cristo, ayudándoles a los demás para experimentar el amor de Dios.
Por los que se ordenan en estos días: que Dios les llene con el Espíritu y les ayude traer la presencia a todos con quienes se encuentran.
Por todos que se gradúan en estos días: que Dios les abra nuevos caminos para usar sus dones y cumplir sus sueños.
Por todos agobiados de preocupaciones y ansiedades: que encuentren en Cristo la esperanza, la libertad y la paz.
Por todos que están recuperando de las tormentas y la inundaciones: que Dios les fortalezca, les proteja de cualquier daño y les ayude reconstruir sus casas y sus vidas.
Por los que luchan contra adicciones: que Cristo les enseñe la ruta a la libertad y la sanación.
Por todos en luto: que encuentren el consuelo y la esperanza en los tiempos difíciles.
Por la víctimas del tráfico humano: que Dios les libre, les sane en cuerpo, mente y espíritu y les restaure a sus queridos.
Por los que trabajan la tierra: que aprovechen de su sabiduría para dar de comer a la familia humana; que Dios les bendiga con un buen clima para una cosecha abundante.
Para la paz y el fin de terrorismo: que Dios les proteja a los inocentes, nos abra nuestras mentes y corazones para buscar nuevas maneras de resolver los conflictos y sanar el dolor de la violencia.
Joe Milner

