El nombre Lázaro significa “ayuda de Dios” y todos nosotros creemos en esta ayuda…necesitamos ayuda
Como seres humanos, tenemos necesidades y ponemos nuestra confianza en otros seres para nuestra supervivencia. Aquellos que creemos en Dios, ponemos nuestra confianza en él. De vez en cuando, cuando acudimos a Dios nos da la impresión de que realmente no entendiera nuestro dolor y nuestra urgencia.
Marta y María le mandan a decir a Jesús que su amigo está enfermo. La narración nos deja tener ese tipo de impresión acerca de Jesús, como si a él no le importara o si quisiera añadir dramatismo al sufrimiento narrado. Se detiene dos días y luego decide volver a Judea.
Acorde a la tradición judía, el alma de una persona se quedaba rondando del cadáver durante tres días antes de su salida final. Marta le hace saber a Jesús que el cuerpo lleva cuatro días muerto.
En las circunstancias difíciles de nuestras vidas, sentimos que Dios no actúa con la prontitud que a nosotros nos gustaría, aun teniendo fe en él.
“si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto”
Estamos seguros de que Dios tiene el poder de ayudarnos, pero de alguna manera lo sentimos ausente, e inactivo. “Pero aún sé que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo concederá.”
En los momentos difíciles de nuestras vidas, nos agarramos de nuestra fe de una manera apocalíptica (la literatura apocalíptica no basa su esperanza en el presente, es pesimista y su esperanza está solo en los eventos del fin de los tiempos). Quiere esto decir que bajamos nuestras expectativas del presente y nos agarramos solamente de las esperanzas que nos pueda proveer el final de nuestras vidas terrenas. Creemos, sí, pero dejamos de creer que Dios pueda actuar en nuestra vida aquí y ahora. Podemos ver esto en las palabras de Marta al explicarle a Jesús como es su esperanza: “Se que resucitará en la resurrección del ultimo día.”
Jesús ofrece la “resurrección y la vida”, ofrece que quien crea en el “aunque haya muerto vivirá” y también promete “el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre.” Es una invitación directa a creer en él y en lo que tiene para ofrecernos a cada uno de nosotros.
La vida que Jesús iba a restaurar en Lázaro era la vida misma que él tuvo antes de morir. En algún momento en el futuro a Lázaro le iba a tocar morir de nuevo. Mas la vida que ofrece no se trata de restaurar lo que ya tenemos, sino de darnos lo que todavía no hemos experimentado: vida eterna.
Esta vida eterna Marta la entendió como un regalo después de la muerte, como la esperanza de una vida mejor después de los tormentos de esta vida. Sin embargo, Jesús quiere mostrarnos que la vida eterna es algo que quiere que saboreemos Aquí y Ahora.
En la carta a los Romanos, Pablo parece entender esta promesa de Jesús cuando nos habla de la muerte del cuerpo y de la vida del espíritu. Saboreamos la vida porque “el espíritu vive de la actividad salvadora de Dios.” Esa actividad salvadora es esa ayuda de Dios que nos inyecta vida en medio de todo lo que nos trae la muerte, como el desorden y el egoísmo que menciona Pablo.
Si creemos que Jesús nos regala la vida Aquí y Ahora, podremos sostenernos y sentir a nuestro creador actuando cada día, podremos sentir a nuestro Dios siempre cerca.
Creamos en él
Dios me los Bendiga y Seamos Santos.
