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Eclesiástico es un libro de proverbios que explican cómo vivir bien.  Escrito por el hijo de Sirá unos dos siglos antes de Cristo, el texto defiende la cultura religiosa judía frente a la invasión cultural de los griegos.  El escritor, exitoso en sus negocios y vida, sintetiza lo que había en las costumbres  hebreas que le ayudaba a alcanzar sus metas.  El celebra la presencia de Dios en las relaciones humanas y puntualiza la importancia de las decisiones que hacemos, invitándonos a “llevar la mano a lo que queremos” y escoger entre el bien y el mal. 

En días pasados, la juventud de Tunisia y de Egipto han revolucionado las ciudades capitales de sus naciones.  Ellos representan setenta por ciento de sus poblaciones. Ellos ya habían visto en las pantallas de sus computadores cómo los demás jóvenes del mundo participaban en las economías y la política de sus naciones. Después de manifestaciones totalmente pacíficas, ellos forzaron cambios en sus gobiernos y la salida de dos jefes de estado autocráticos y dictatoriales. Se enfrentaron a las propagandas y ataques de los que tenían el poder y las armas.  Se mantenían unidos y siguen unidos hoy después de ver las posibilidades de un cambio total de sus gobiernos represivos en los primeros pasos hacia un gobierno compartido de la participación de todos los ciudadanos. Al fin, ellos lograban tener la posibilidad de escoger su propia manera de vivir y celebrar su vida.  Al fin saborearon la esperanza de algo diferente y positivo.

Este texto bíblico enseña que nuestra vida tiene sentido sólo si la vivimos según valores propios. Y esto no es posible sin no tenemos la libertad de tomar nuestras propias decisiones responsables. Los primeros cristianos, años después, celebraban su nueva vida lograda en Cristo, midiéndola con la muerte por medio de su bautismo.  Ellos, nacidos de nuevo por el agua y el Espíritu, respirando fuertemente después de su descenso en la piscina del sacramento, eran conscientes del costo de una vida dedicada al reino de Dios y el Evangelio.

Vivir bien es más que acumular dinero y tener éxito.
Los jóvenes de Tunisia y de Egipto, mayormente fieles de una fe islámica, también comparten los valores de justicia, amor y compasión de los demás jóvenes del mundo.  Ellos también son capaces de encontrar una ética y moral en su vida personal, familiar, política y social.  No es que en estos días han descubierto la posibilidad; ellos ya ven que esta ética y moral es posible en la nueva realidad demandada en sus manifestaciones.  Ellos ahora tendrán la oportunidad de desarrollar una vida plenamente humana según los dones y costumbres de su propias cultura, historia y fe. 

Ellos mismos han sembrado la posibilidad de justicia, amor y compasión en su mundo.  Ellos, de ninguna manera, son sembradores de del miedo y terror en sus ambientes. Son los gobiernos que efectivamente eliminaron que sembraban lo violento y negativo. Esta juventud sólo busca la paz necesaria para compartir el futuro pleno de su generaciónn.

Vivir bien es más que acumular dinero y tener éxito.  El hijo de Sirá insiste en que el proceso de vivir nos relaciona con los demás y con el futuro. Hoy, las selecciones tomadas del Evangelio según Mateo (5:17-37) y de la primera carta de Pablo a los cristianos de Corinto (1Cor. 2:6-10) nos invitan a vivir más allá de las normas cómodas establecidas por la sociedad actual.  Pablo insiste en la transformación de dificultades en retos y oportunidades como también cree en la presencia de Dios en nuestra historia particular y popular.  Durante su sermón en la montaña, Jesús nos invita a descubrir en nuestra vida la gracia de Dios y a cambiar nuestro mundo, sus valores y metas de una manera creadora y responsable. 

Jamás ha sido más importante la presentación a los jóvenes de una imagen clara y definida de la vida humana, no como una mera reacción a eventos, sino como una creación moderna por personas adultas que toman en cuenta a la juventud.  La falta de valores adecuados en los sistemas educativos, ha dejado a muchos jóvenes apáticos y sin opinión política, económica o personal. Se les ha quitado el aprecio de las culturas e historias familiares que pueden hacerlos partícipes de una comunidad y pueblo.  Las sociedades opresivas abundan en el “nuevo orden” político y, en su propio ambiente, dependiente de una cultura norteamericana cuya base se encuentra, no en el valor humano, sino en el peso del dinero y las ganas de acumularlo de cualquier manera, hasta la violencia se presenta como valor. Es difícil hallar en su mundo comunicaciones humanas que se fundamenten en la justicia, el amor y la compasión.  

¿Será posible para nosotros creer en un futuro nuevo de esperanza como lo creen estos jóvenes del cercano Oriente?

Donaldo Headley
Donaldo Headley se ordenó al sacerdocio en 1958. Se graduó con MA en filosofía y STL en teología de la Facultad Pontificia del Seminario de Santa María del Lago en Mundelein, Illinois.
Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)].
Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org