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La Palabra que nos compromete

Ascensión del Señor
25 o 28 de Mayo, 2017
John Kavanaugh, SJ


“Jesús levantó los ojos al cielo.”

Durante la Pascua Florida de este año (1996),  Jesús fue bastante  popular.  Durante la Semana Santa, estuvo en la portada de las revistas Time,  Newsweek, y  U. S. News and World  Report---un fenómeno que nos podría  llevar a creer que ha cambiado definitivamente el mundo, si no fuera por el hecho que el hombre identificado con el sobrenombre “Unabomber” salió en las portadas de todas esas tres revistas la semana siguiente.

De todos modos, las tres revistas varían mucho en cuanto a lo que saben de Jesús.   Las verdaderas superestrellas de los artículos son los teóricos especulativos, cuyos deseos e imaginación están en abundancia.

Robert Funk, que inició el Seminario de investigación sobre Jesús y ha enseñado en universidades prestigiosas como la universidad de Texas, Harvard, y Emory, quiere, según dice, “librarle a Jesús,” de las sagradas escrituras y del credo.

Pero, cabe preguntarse, ¿qué  nos queda de Jesucristo sin las sagradas escrituras, sin el credo?  Bueno, sería como un “Sócrates judío” o como Lenny Bruce,” nos dicen que Jesús fue tal vez el primer humorista de monólogos”----ni político, ni programático, sin ofrecer ningún programa para el mundo.  Resulta que la descripción más fiable de Jesús lo considera “un sabio seglar irónico.”

Algunos teóricos dicen que Jesús es una proyección de las necesidades y la fe cristianas.  Entonces, ¿no es extraño como su Jesús, este “sabio seglar irónico,” se parezca a un profesor?  Es una lástima que Él mismo no llegara a ser numerario, que ningún periodista de los más respetados lo hubiera entrevistado, y que no hubiera publicado ningún artículo en una revista revisada por colegas profesionales. 

No es mi intención menospreciar ni hacer una caricatura de las interpretaciones académicas de Jesucristo.  Definitivamente, existe una rica diversidad de opiniones y de calidad entre los teólogos citados por nuestros noticieros semanales.  También hay investigaciones dedicadas y meticulosas que se realizan en nuestras universidades.

Pero la cobertura de los medios de comunicación merece una mirada crítica y clara.  Los artículos de portada de nuestras revistas representan una crisis religiosa de nuestros tiempos: no sólo el rechazo de enfrentarse con el crucifijo y la resurrección de Jesucristo, sino la fuerte resistencia al Dios transcendente que Jesús revela. 

¿Se acerca la llamada explicación contemporánea de Jesús a un rechazo de toda fe en un Dios más allá?  ¿Cuáles son los criterios que se emplean?  Se considera que todos los milagros son imposibles; que cualquier mención de la transcendencia es sospechosa; todas las afirmaciones mesiánicas, toda referencia a una vida después de la muerte son inaceptables;  se reprime cualquier idea que necesitamos ser salvados por su muerte en una cruz.

El “sabio seglar” contemporáneo insiste que todo es tan ordinario, esta fe, esta historia, este evangelio, este Jesús.  Pero es precisamente lo extraordinario, lo sobrenatural, que hace a Jesús lo que es---no solamente sus enseñanzas morales (que algún gran sabio podría inventar), sino también su cuerpo resucitado (que ninguna otra religión ha elaborado), y la aparente desgracia de su cruz.  Ningún ingenio humano osaría inventar lo que fue una turbación para el imperio romano, un obstáculo para el mundo griego, y un repudio del gnosticismo.  Como sugirió el genial Kierkegaard, si la fe es una ofensa a la racionalidad, ¿cómo podría tratar la razón a la fe sino simplemente rechazándola?

Esta lucha de la fe en Jesucristo no es nada nuevo.  Desde el principio se sabía que si eliminamos la divinidad de Jesucristo, Él y todos nosotros nos quedamos totalmente solos.  Él sólo fue otro montón de substancias químicas que murieron.  En esa cruz solamente está la humanidad.  Y es una humanidad abandonada que se queda con los engaños de la pos-Resurrección.

Pero si creemos que Jesús es de verdad la Palabra Eterna de Dios hecha carne, entonces nuestro mismo Dios se crucificó también;  y el destino de nuestros cuerpos moribundos se encuentra de alguna manera en la presencia del Dios todopoderoso.

Si no creemos que la cruz cargó las tristezas de Dios tanto como carga las nuestras, no debíamos de habernos acercado para arrodillarnos ante esa madera.  Si no creemos que por su resurrección estamos destinados a ser libres, no debíamos de haber cantado nuestras aleluyas el día de su victoria.  Si Jesús no ascendió a una Jerusalén celestial del más allá, no debíamos juntarnos a buscar y rezar a un Dios del más allá que nos llama.

Porque es pura locura lo que hemos hecho durante esta temporada pascual, si Cristo no nos revela nuestra sublime fortuna.  Todo fue una farsa si nuestro Dios redentor no estuvo en esa cruz, si no fue milagrosamente un ser humano como nosotros que ascendió a lo alto.  Pero si adoramos con fe durante esta temporada, hemos profesado de nuevo que en vez de engañarnos con disparates, somos los agentes de la única revolución verdadera que ha agraciado la historia humana.

En la muerte, resurrección, y ascensión de Jesús, ni Cristo ni nosotros estamos “limitados” por el  dogma o por las sagradas escrituras.  Al contrario, nuestro Dios se revela y en eso somos liberados.

Es el Dios-con-nosotros, Emanuel, que murió nuestra muerte.  Es el Dios que convocó la historia y la amó lo suficiente como para unirse con ella, preservarla y salvarla, para redimir su belleza frágil y terrible.  Es por eso que podríamos rezar de todo corazón: “Te adoramos, O Cristo, y te bendecimos, porque por tu cruz sagrada has redimido al mundo.”  Y es con fe en lo milagroso, lo transcendente, que nosotros, como Jesús en el Cuarto Evangelio, miramos al cielo para el dador de la vida eterna, la gloria de la tierra, y el amor y la verdad de las cuales todos venimos.

John Kavanaugh, SJ
Traducción de Kathleen Bueno, Ph.D.
El Padre Kavanaugh fue profesor de Filosofía en la Universidad de San Luis, Missouri. Su prematura muerte ha sido muy dolorosa para todos aquellos que le tratamos en su vida.
Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org